Aquí os dejo la reflexión que hacíamos
en clase dentro de las oraciones de cada mañana. Antes de su proeza del pasado Open
de Australia, Rafa Nadal ya era considerado un ejemplo para todos nosotros, más
allá de sus resultados meramente deportivos.
SOBRE
RAFA NADAL Y EL ESFUERZO
Un deportista admirado por todos es
Rafa Nadal. Tiene un estilo de juego muy particular. Aparentemente, vacía su
cabeza entre punto y punto. Nunca parece arrastrar la frustración de un tanto
perdido para llevarla al siguiente.
Su tío explica cómo se consigue esto:
“Es una cuestión de educación. Uno consigue que su hijo sea educado haciéndole
que dé siempre los buenos días. Hay un trabajo detrás, hasta que sale de él.
Aquí es lo mismo. Se consigue lo que se hace en los entrenamientos. No me gusta
la gente que se queja, en todos los ámbitos de la vida, y Rafael nunca lo hace
en los partidos. Es una incoherencia: si fallas mucho es porque no sabes lo
suficiente de lo que estás haciendo, así que más vale que mejores. Y si fallas
poco, es algo con lo que hay que convivir sin quejarse.
Eso hay que educarlo en los
entrenamientos: si haces algo mal, te aguantas. Trabaja para que te salga bien.
A Rafa todavía le tengo que decir que no se queje en algún entrenamiento si
hace las cosas mal.
Si de pequeño te lo permiten todo, si
te dan lo que quieres sin esfuerzo será mucho menos sacrificado”.
En esta ocasión Rafa no pudo ganar la
final del Open de Australia a otra leyenda del tenis como es Roger Federer,
pero volvió a darnos otra lección de valores del deporte: RESPETO, ESFUERZO,
DEPORTIVIDAD, COMPETITIVIDAD, SABER GANAR Y SABER PERDER,…
Ojalá seamos capaces de saber valorar
estos ejemplos de vida y de deporte y rechazar rotundamente otros que en
ocasiones nos ofrece el deporte profesional derivados del mal comportamiento,
la queja como excusa o la falta de compañerismo y respeto.
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