martes, 7 de febrero de 2017

Aquí os dejo la reflexión que hacíamos en clase dentro de las oraciones de cada mañana. Antes de su proeza del pasado Open de Australia, Rafa Nadal ya era considerado un ejemplo para todos nosotros, más allá de sus resultados meramente deportivos.

SOBRE RAFA NADAL Y EL ESFUERZO

Un deportista admirado por todos es Rafa Nadal. Tiene un estilo de juego muy particular. Aparentemente, vacía su cabeza entre punto y punto. Nunca parece arrastrar la frustración de un tanto perdido para llevarla al siguiente.
Su tío explica cómo se consigue esto: “Es una cuestión de educación. Uno consigue que su hijo sea educado haciéndole que dé siempre los buenos días. Hay un trabajo detrás, hasta que sale de él. Aquí es lo mismo. Se consigue lo que se hace en los entrenamientos. No me gusta la gente que se queja, en todos los ámbitos de la vida, y Rafael nunca lo hace en los partidos. Es una incoherencia: si fallas mucho es porque no sabes lo suficiente de lo que estás haciendo, así que más vale que mejores. Y si fallas poco, es algo con lo que hay que convivir sin quejarse.
Eso hay que educarlo en los entrenamientos: si haces algo mal, te aguantas. Trabaja para que te salga bien. A Rafa todavía le tengo que decir que no se queje en algún entrenamiento si hace las cosas mal.
Si de pequeño te lo permiten todo, si te dan lo que quieres sin esfuerzo será mucho menos sacrificado”.

En esta ocasión Rafa no pudo ganar la final del Open de Australia a otra leyenda del tenis como es Roger Federer, pero volvió a darnos otra lección de valores del deporte: RESPETO, ESFUERZO, DEPORTIVIDAD, COMPETITIVIDAD, SABER GANAR Y SABER PERDER,…


Ojalá seamos capaces de saber valorar estos ejemplos de vida y de deporte y rechazar rotundamente otros que en ocasiones nos ofrece el deporte profesional derivados del mal comportamiento, la queja como excusa o la falta de compañerismo y respeto.